Crítica de Nefta Football Club para masquemetraje.com

Crítica publicada en masquemetraje.com el 8 de febrero de 2020. Nefta Football Club, el cortometraje de Yves Piat nominado a los Oscar. Pueden ver el cortometraje con subtitulos en español desde este enlace.

Uno de los recursos más habituales para construir un guion flojo es la falta de originalidad. Recurrir a clichés de lágrima fácil como las drogas, la pobreza o el chico conoce chica es la forma más fácil del guionista novato para construir un conflicto sin estrujarse la imaginación. Lo malo de esto es que, si no tratamos el tema de una forma novedosa o interesante, aburrimos al espectador, porque ya ha visto historias así cientos de veces antes. Sin embargo, si la narramos desde otro punto de vista o aportamos algo nuevo a la coctelera y la agitamos con la suficiente maestría, se pueden sacar obras novedosas de temas tan trillados como los citados anteriormente. Esto es lo que hace Yves Piat, el director de este cortometraje.

En Nefta Football Club tenemos a dos hermanos aficionados al fútbol que, mientras viajan juntos en moto encuentran un burro con auriculares en las orejas. En sus alforjas, hallan un polvo blanco. El pequeño, en su inocencia infantil piensa que se trata de detergente. El mayor, que sabe de qué se trata, le obliga a cargarlo en el remolque de la moto y a no decir palabra. No desvelaré en qué continúa la historia, pero el tratamiento de esta tiene mucho más interés que la historia en sí. En otras palabras, que el corto es mejor de lo que pueda parecer por su sinopsis.

Tal y como relata el realizador, la historia del corto se basa en su propia infancia. Según cuenta, una vez, mientras se encontraba jugando con sus amigos, encontraron unas bolsas con polvo blanco dentro. Sin embargo, a diferencia del niño del corto, ellos sí supieron de qué se trataba. Conscientes del peligro de aquella sustancia, la tiraron al río.

El humor es negro y gamberro, y me atrevería a decir que en ello reside la mayor virtud del corto; pues eso lo convierte en una comedia negra y no en un mero melodrama. Como señalábamos antes, los temas en los que se basa el drama del corto (drogas, pobreza, etcétera) están más que trillados. Pero el tratamiento que se le dan en este corto está mucho más lejos de la pedantería, la grandilocuencia y el culebrón de lo que suelen estar estos cortometrajes las más de las veces. El corto pretende reflejar una situación trágica y difícil, pero no pretende sacarnos las lágrimas. Menos aún con recursos fáciles y manidos.

Como suele ocurrir en este tipo de cortometrajes, la dirección usa recursos que debemos saber leer para entenderlos. Cuando en una parte del cortometraje el niño dice que tiene que hacer pis, el hermano mayor enciende un cigarrillo. Varios planos después, vemos como casi lo ha terminado y sólo queda la colilla. Esto nos indica que el tiempo ha pasado y que el niño está tardando más de lo normal. Por tanto, aquí queda patente, el realizador nos narra la historia, no nos la grita. Lo cual, desde mi punto de vista, es de agradecer.

Piat es francés, aunque el corto es una coproducción entre Francia y Túnez. No sólo constituye un excelente reportaje del subdesarrollo en unos países con un recuerdo mucho más vivo del proceso de descolonización, sino que además supone un contacto con un cine al que no estamos acostumbrados. Poco cine africano llega a traspasar nuestras fronteras y mucho menos al gran público. Poco a poco, entramos en contacto con un cine que, como la vida de los países de los que procede, se encuentra todavía en vías de desarrollo.

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