Publicado en masquemetraje.com el 11 de febrero de 2020. Crítica del cortometraje The Neighbors’ Window de Marshall Curry nominado a los Óscar. Se puede ver el corto (en inglés) aquí.
Marshall Curry es un director estadounidense especialmente conocido por sus documentales, algunos de los cuales ya habían sido nominados a los Óscar anteriormente. Sin embargo, ha sido The Neighbor’s Window, cortometraje de ficción sobre una pareja que se cuestiona su vida al entrar en la mediana edad, la cinta que le ha valido el premio de la academia. A pesar de tratarse en esta ocasión de una obra narrativa, se nota la experiencia documental del realizador. Los ritmos son lentos y la narrativa bebe de esa forma tan didáctica de contar.
Jacob y Alli son una pareja que está entrando en la madurez al tiempo que cría a tres hijos pequeños, viven el estrés de la crianza y del trabajo. Empiezan a cuestionarse sus vidas cuando ven a una pareja joven instalada en el piso de en frente. En una especie de ventana indiscreta, comienzan a observar los comportamientos de sus vecinos. Fiestas, sexo y una vida mucho más despreocupada les hace cuestionarse sus rutinas, su envejecimiento y sus responsabilidades.
El guion es simple pero correcto. El giro final (que no desvelaré) es lo suficientemente efectivo como para narrar lo que pretende narrar. Sin embargo, se hecha de menos algo más de complejidad y creatividad. El drama es coherente y sabe transmitir el mensaje, pero no cuestiona ni rompe con nada. Los diálogos y la fotografía, por el contrario, tienen una construcción mucho más lograda. Los diálogos están escritos con cuidado, son creíbles y emotivos sin ser efectistas ni grandilocuentes. La fotografía, por su parte, es limpia y destaca en el uso del desenfoque de fondo. Los personajes están bien desarrollados para los veinte minutos que dura el metraje, con un arco bien definido y una evolución perfectamente congruente.
En su simplicidad, sin embargo, es un gran ejemplo de una de las reglas de guion más ignoradas en el mundo de los cortometrajes: exponer perspectivas contrarias a la idea del corto. Me explico. Este corto pretende ser un elogio, de la vida en familia, de envejecer como la gente normal, de la madurez y de la rutina. Sin embargo, vemos como los personajes, hasta cierto punto, envidian la vida desenfrenada de sus vecinos más jóvenes. Como he dicho, no voy a desvelar el final, pero el hecho de mostrar esta perspectiva diferente, de entender la postura contraria, es necesario para que tenga impacto la idea que se defiende en el corto.
Es un corto sobre la vida, sobre todas las vidas normales que hay por ahí. Rechaza las aspiraciones inmaduras y la añoranza de la juventud pasada. Todo oficinista detesta en algún momento su trabajo de nueve a cinco, pero si vuelve a ir día tras día es porque quizá, romper con esa rutina y perseguir sueños vacíos es más una quimera de quinceañero que una búsqueda real. Recomiendo verlo, especialmente a aquellos que estén pasando por una crisis existencial. Ningún sueño es tan importante, todos se pierden en el polvo.